viernes, 12 de julio de 2013

Reseñas Cineblog: Karate Kid



Cines Cinesa, Ciclo Rewind. Martes 16 & Jueves 18 de Julio



“Karate Kid” (John G. Avildsen, 1984)



Corrían los felices años 80. El cine de adolescentes vivía una época dorada (gracias, entre otros, a su santidad John Hughes) en la que las ‘high schools’ norteamericanas se veían plagadas no solo de entrañables frikis que terminaban dándose cuenta que no querían a la repipi líder de las animadoras sino a su no tan feucha vecina amiga de toda la vida; sino que también el cine de género se filtraba entre las aulas de los institutos (como en el caso de “Pesadilla en Elm Street” o “Regreso al Futuro”). Además, tras el boom del cine de artes marciales oriental durante los 70, en los 80 todo el mundo (incluso recuerdo una española con Jesús Puente) comenzó a hacer películas de ninjas que buscan vengaza y karatekas que se juegan el tipo por salvar a la chica de turno. EE.UU. no fue menos (ejemplos son “El último Dragón” o “Golpe en la pequeña China”).


La confluencia de estas dos tendencias llevó al productor Jerry Weintraub (“Ocean’s Eleven”) y al guionista Robert Mark Kamen (“El quinto elemento”) a diseñar un argumento en el que un joven (Ralph Macchio) llega a un suburbio de Los Angeles con su madre y ha de lidiar con los abusones del instituto, que en este caso son estudiantes de kárate, los llamados Cobra Kai. Por si fuera poco, como suele ocurrir, se enamora de una chica (Elisabeth Shue) y esta resulta ser la exnovia del líder de los Cobra Kai. El conserje japonés de pasado tormentoso (Pat Morita) lo ayudará.



Con John G. Avildsen (irregular director ganador de un Oscar por “Rocky”) al frente del proyecto, la fórmula generó un éxito arrollador, creando secuelas e imitaciones que nunca igualarían al original. El subconsciente colectivo de la ‘Generación X’ se impregnó de sus diálogos (‘dar cera, pulir cera’), de la recurrente melodía ochentera de Bill Conti (compositor también de la banda sonora de “Rocky”), del icónico Señor Miyagui, de su golpe de la grulla y de toda una iconografía visual (ese disfraz de esqueleto junto a la chaqueta con gorro) que recordamos con nostalgia.

           

- Para los que quieran darse un paseo por los 80.



- No pierdan el tiempo los de generaciones posteriores criados a base de Blades y Buffys.