viernes, 5 de julio de 2013

Reseñas Cineblog: West Side Story


Cines Cinesa, Ciclo Rewind. Martes 9 & Jueves 11 de Julio



“West Side Story” (Robert Wise & Jerome Robbins, 1961)



Esta enésima versión del ‘Romeo y Julieta’ de William Shakespeare llevaba desde 1957 triunfando en Broadway cuando a algún productor listillo (veasé Walter Mirisch, responsable de “Los 7 Magníficos” o la saga de la Pantera Rosa) decidió trasladarla a la pantalla de cine. A la excelente partitura de Leonard Bernstein (autor de la banda sonora de “La Ley del Silencio”), las agudas letras de Stephen Sondheim (“Sweeney Todd”) y las icónicas coreografías de Jerome Robbins (“El Rey y yo”) se le unió el talento del artesano del cine de género Robert Wise (que triunfó en la ciencia-ficción con “Ultimátum a La Tierra”, en el terror con “The Haunting” o en el cine bélico con “El Yang-Tsé en llamas”) y un reparto excepcional (con una serie de secundarios brillantes como el entrañable Russ Tamblyn o los oscarizados George Chakiris y Rita Moreno).



La historia es bien conocida, solo que aquí las vicisitudes de los Montesco y los Capuleto se trasladan a una colorida (y eventualmente sórdida) Nueva York llena de bandas callejeras, estilizadas peleas con navaja y geométricas escaleras de incendios. Tony (Richard Beymer) es el sosías de Romeo, ex-miembro de la banda irlandesa los Jets; y María (Natalie Word) es una portorriqueña cercana a la banda de los Sharks. Ambas bandas están enfrentadas y el romance entre los dos, como ya sabemos, tendrá trágicas consecuencias.



Mezclando ritmos latinos, con jazz y baladas, Bernstein creó una inolvidable colección de clásicos imperecederos como ‘America’ o ‘Somewhere’. En una época en la que la popularidad de los musicales estaba descendiendo “West Side Story” se hizo con 10 Oscars y rompió las taquillas de todo el mundo gracias a su atractiva premisa contextual, sus pegadizas melodías, su particular manera de integrar los números musicales en la acción dramática y el carisma de unos protagonistas (Beymer y Wood) a los que tuvieron que doblar en las canciones.

           

- Para los que gustan de que un personaje se ponga a cantar y bailar sin previo aviso.



- No pierdan el tiempo los que solo vean en los musicales algo amanerado y cursi.