jueves, 25 de julio de 2013

Reseñas Cineblog: Toro Salvaje


Cines Cinesa, Ciclo Rewind. Martes 30 de julio & Jueves 1 de agosto


“Toro Salvaje” (Martin Scorsese, 1980)

El boxeo es sin duda el deporte que ha marcado más obras maestras del cine. Eso no quitaba para que desde “El Campeón” (King Vidor, 1931), con el grandullón Wallace Berry protegiendo al niño Jackie Cooper, hasta su sentimentaloide remake “Campeón” (Franco Zeffirelli, 1979), con Jon Voight cuidando del adorable Ricky Schroder, poco pareciera haber cambiado. Pero “Toro Salvaje” rompió con esos rancios estereotipos alejándose de propuestas similares como “Rocky” (John G. Avildsen, 1976) y mezclando con sabiduría estética y formal la violencia brutal y cruda de los combates con una trama entre el retrato psicológico, el drama criminal y las historias de auge y caída, para lograr una aguda reflexión sobre el fracaso y la vida; lo que la acercaba a films como “Marcado por el odio” (Robert Wise, 1956), el biopic de Rocky Graciano protagonizado por Paul Newman.

Un entregado Robert de Niro interpreta a Jake LaMotta un agresivo boxeador que no es capaz de controlar sus impulsos violentos fuera del ring. Pero gracias a su hermano y manager (Joe Pesci) y a una furia desbocada sobre el cuadrilátero que compensa su carácter intratable, Jake consigue llegar a lo más alto en el mundo del boxeo. Pero su triunfo no le mejora la vida, sigue siendo un hijo de puta con malas pulgas y encima el éxito se le sube a la cabeza. No solo tiene problemas con su mujer (Cathy Moriarty) por sus continuas infidelidades y juergas nocturnas, sino que además la mafia quiere que amañe combates, y parece que no puede negarse.

Una dirección personalísima, precisa y profesional cargada de elementos destacables (como la inolvidable manera de rodar los combates), unas interpretaciones soberbias (grandes secundarios y un Robert de Niro que ganó 20 kilos para rodar las escenas del viejo LaMotta), un guión del siempre interesante Paul Schrader (basado en la autobiografía del propio boxeador) en el que no sobra nada y todo funciona como un reloj, la evocadora fotografía de Michael Chapman, el difícil montaje de Thelma Schoonmaker o una melómana banda sonora cargada de clásicos líricos italianos y pop americano de los 50. Todo se junta para hacer de “Toro Salvaje” uno de esos placeres que sólo el cine puede dar.

- Para coleccionistas de las mejores interpretaciones de la historia del cine.

- No pierdan el tiempo los que no aguanten las grandes historias de perdedores.