viernes, 6 de septiembre de 2013

Reseñas Cineblog: Criadas y Señoras

FNAC, Ciclo Exclusivas Fnac. Martes 10 de septiembre



“Criadas y Señoras” (Tate Taylor, 2011)



Ya en los años 60 en los que está ambientada “Criadas y Señoras” se hacía cine de crítica social bienintencionado con el trasfondo de una sociedad racista que, tras las revueltas e insubordinaciones de los años 50 por parte de la comunidad afro-americana, ya parecía exhortizada de sus pecados pasados (aunque obviamente aún era una sociedad hipócrita y discriminatoria afectada por el espejismo del movimiento hippie). Films como “Los lirios del valle” (Ralph Nelson, 1963) o “Adivina quién viene esta noche” (Stanley Kramer, 1967) daban fe de ello, y la optimista y humanista cinta de Tate Taylor evoca esa época enmarcándose en lo que el filósofo Jean Braudillard llamaba ‘retro-cinema’: donde la hiperrealidad se apodera del cine y las películas, perfectas técnicamente, nos hacen recordar el pasado a través de apariencias que se nos presentan como reales pero no son más que idealizaciones a las que hemos dado el estatus de realidad.



Eugenia Phelan (Emma Stone) es una joven que vuelve a su pueblo de Mississippi, tras estudiar en la Universidad, con las ansias de convertirse en escritora. Para ello decide entrevistar a mujeres negras que han estado sirviendo a familias blancas, criando a sus hijos, haciendo de comer y limpiando sus casas. La actitud progresista de Eugenia la llevará a tener problemas con la comunidad, incluida su propia madre (Allison Janney). Eugenia entabla amistad, gracias a su investigación, con Aibeleen (Viola Davis) y Minny (Octavia Spencer), con las que llevará a cabo un trabajo que pondrá a prueba la entereza moral de la población.



Con una dirección algo plana a cargo de un actor mediocre metido a director y guionista, el film sale a flote gracias a unas estupendas interpretaciones tanto de su trío protagonista (Stone, Davis y Spencer) como de un impagable elenco de secundarias (Jessica Chastain, Bryce Dallas Howard, Sissy Spacek, …), las cuales llenan el film de momentos emocionantes, humor y cierta profundidad que se agradece (a pesar de su inevitable regusto a cine ‘mainstream’). Una brillante fotografía de Stephen Goldblatt que nos retrotrae con nostalgia a los colores cálidos del ‘American Way of Life’ y una correcta banda sonora del destacable Thomas Newman (hijo del maestro de las bandas sonoras Alfred Newman y primo del pianista Randy Newman, habitual en los scores de Pixar) ponen un broche a esta blanda pero agradable película.



- Para fans de comedias dramáticas bienintencionadas y no excesivamente comprometidas.



- No pierdan el tiempo los que busquen una acerada crítica de la sociedad norteamericana.