jueves, 21 de noviembre de 2013

Reseñas Cineblog: Los Mundos de Coraline


Filmoteca Regional (Festival TítereMurcia 2013), Jueves 7 de Noviembre

“Los Mundos de Coraline” (Henry Selick, 2009)

Desde que el ‘stop motion’ fuese adoptado por los directores de la Europa del este, allá por los años 50 y autores de la talla de Jiri Trnka o Jan Svankmajer lo aupasen al olimpo de la complejidad conceptual; este formato de animación parece estar rodeado por un halo de calidad artística y técnica (tal vez por lo arduo de su proceso) que no posee la animación tradicional. El otrora animador de la Disney Henry Selick (director de joyas como “Pesadilla antes de Navidad”, 1993, o “James y el Melocotón Gigante”, 1996) es un ejemplo del estatus de la animación fotograma por fotograma gracias a historias para todos los públicos afectadas por un toque siniestro y maduro. “Los Mundos de Coraline” está basada en una novela del escritor y guionista de cómics Neil Gaiman, el cual ha encontrado en lo onírico y lo sobrenatural un medio perfecto para reflexionar sobre la sociedad y la psique humana. Ambos son responsables de este sombrío y fascinante trasunto de ‘Alicia en el País de las Maravillas’.

Coraline Jones es una inquieta joven que acaba de mudarse a una vieja casa con sus padres. Estos no le hacen mucho caso, así que ella decide explorar el lugar, lo que la lleva a conocer a sus excéntricos vecinos, entre los que se encuentra Wybie, el extrovertido nieto de la dueña de la casa. También encuentra Coraline una pequeña puerta en una pared de la casa; al atravesarla descubre una especie de mundo alternativo en el que todo es igual al real, excepto que todo el mundo tiene botones cosidos a los ojos. En este mundo sus padres tienen tiempo para ella y todo el mundo es muy amable, así que empieza a pasar allí todas las noches. Pero no todo es tan bueno como parece.

Selick se sumergió en el imaginativo material de Neil Gaiman, ampliándolo argumentalmente y dándole forma, gestos, expresiones faciales (la protagonista emplea unas 208.000 distintas), miradas, colores y un sinfín de pequeños detalles que ocuparon su mente durante más de dos años (cerca de 450 personas entre animadores, técnicos, diseñadores, …). Obra inteligente, excitante, arriesgada y de atmósfera enrarecida; esta producción independiente (aunque distribuida por la Universal) se ha hecho un hueco como film de culto para todos los públicos y ha provocado que algunos descubrieran quien era el verdadero cerebro tras las aventuras de Jack Skelleton.

- Para ‘gourmets’ de la animación que no quieran poner a sus hijos “Cars” o “Aviones”.
- No pierdan el tiempo los que busquen colorido Disney e intenciones planas y moralistas.