jueves, 13 de junio de 2013

Reseñas Cineblog: Robocop


Cinesa Nueva Condomina, Martes 18 & Jueves 20 de Junio

“Robocop” (Paul Verhoeven, 1987)

En Europa las cosas no son como en EE.UU., se hacen de otra manera, el cine es menos artificioso y prefabricado, es más pasional y desinhibido, menos encorsetado y más arriesgado. Y todo esto es lo que Paul Verhoeven se llevó consigo para ‘hacer las Américas’. Tras coleccionar premios, éxito en taquilla y polémicas en su Holanda natal (y en España con “Los señores del acero”, 1985) Verhoeven convirtió lo que podía haber sido un film de ciencia-ficción y acción al uso (bajo la sombra de “Terminator” y similares) en un auténtico festival paródico y ultraviolento preñado de un escatológico humor negro y recorrido por el espíritu de un western psicológico futurista y opresivo (fórmula que repetiría en “Desafío Total”, 1990, y “Starship Troopers”, 1997).

En un Detroit dominado por la corporación OCP y en el que la delincuencia se ha vuelto insostenible, la trágica historia del agente de policía Alex Murphy (Peter Weller, transformado en un híbrido robótico para combatir el crimen) adquiere tintes míticos gracias a la lucha interior del protagonista entre lo humano y lo electrónico, su relación con su compañera (Nancy Allen, alejada ya de sus papeles para Brian de Palma) y una serie de secuencias icónicas que se acercan al mal gusto con la irreverente voluntad de provocar al espectador.

La irónica y excesiva función orquestada por el afectado pero inteligente Verhoeven cuenta también con uno de los mejores planteles de villanos de los 80 (Ronny Cox, Kurtwood Smith, Miguel Ferrer o Ray Wise) y un equipo artístico sobresaliente de freaks de género como Basil Poledouris (que compuso una dramática e intensa melodía de fanfarria), Rob Bottin (diseñador de efectos y maquillaje habitual de John Carpenter o Joe Dante)o el veterano director de culto Monte Hellman (“Carretera asfaltada en dos direcciones”, 1971) que dirigió la segunda unidad.

- Para buscadores de joyas, crudas, sucias y violentas en las que se puede leer entre líneas.

- No pierdan el tiempo los delicados y los que se escandalizan con la sangre y los pezones.