viernes, 7 de junio de 2013

Reseñas Cineblog: Con la muerte en los talones


Filmoteca Regional, Viernes 14 de Junio

“Con la muerte en los talones” (Alfred Hitchcock, 1959)

Antes de que Sean Connery se enfundase el smoking de James Bond (y mucho antes de que un hipervitaminado y supermineralizado Daniel Craig saliese de la playa luciendo palmito), antes de Ethan Hunt, Harry Tasker o Jason Bourne, el maestro del suspense, Alfred Hitchcock, ya había explotado uno de sus subgéneros favoritos, el cine de espionaje, en clave de acción y misterio con films de la talla de “El Agente Secreto” (1936), “Encadenados” (1946), “El hombre que sabía demasiado” (1956), o esa obra maestra de la evasión cinematográfica cargada de escenas míticas (la avioneta en el campo de maíz, el clímax en Rushmore, …) que conocemos como “Con la muerte en los talones”.

El film narra trepidantemente (pero sin esos mareantes movimientos de cámara tan habituales hoy día, gracias a Dios) la huida a través de EE.UU. de Roger O. Thornhill (Cary Grant), un publicista que ha sido confundido por un agente del gobierno. Acompañado de una inevitable femme fatale (Eve Marie Saint) y perseguido por un icónico, sórdido y refinado James Mason , Thornhill tendrá que sobrevivir a una serie de secuencias tan inverosímiles y absurdas como efectivas e inolvidables.

En la cumbre de su carrera, Hitchcock (que encadenaría hasta cuatro obras maestras absolutas como “Vértigo”, 1958, “Con la Muerte en los talones”, 1959, “Psicosis”, 1960, y “Los Pájaros”, 1963) se apropió de esta historia imposible para regalarnos un ejercicio maestro de puesta en escena y entretenimiento total, y dar rienda suelta a sus obsesiones más recurrentes: un negrísimo humor, confusión de indentidades, una protagonista rubia, conspiraciones a la sombra, falsos culpables, un mcguffin abstracto, suspense y tensión marca de la casa y un sentido del ritmo narrativo insuperable.

- Para cualquiera que aún no la haya visto y quiera pasar un buen rato.

- No pierdan el tiempo los que busquen una ceñuda reflexión sobre la condición humana.